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Taller de fotografía de fauna

Escrito por 24 febrero, 2019 mayo 17th, 2019 2 Comentarios

El pasado mes de enero se celebró el 4º taller de fotografía de fauna organizado por la Fundación Victoria Laporta Carbonell y cuyos formadores eran José B. Ruiz y Alfonso Lario. El año pasado fue mi primer contacto formal con este tipo de fotografía y, sin más, me enganchó, por lo que no me lo podía perder.

El viernes por la tarde empezó el curso con un acercamiento a la fotografía de naturaleza, la configuración de cámara y algunas cosas más. Además, justo antes de cenar, se hizo el reparto de los hide para el fin de semana y esto fue lo que me tocó: ‘Muflones a ras de suelo’, ‘Reflejos II’ y ‘Buitres’.

Manolo, un compañero de Clik que también vino, y yo no habíamos estado en ninguno anteriormente, pero, por lo que habíamos visto, tenían muy buena pinta. El pequeño inconveniente que nos dijeron es que por el fuerte descenso de las temperaturas, hasta -7ºC que llegamos a estar, la piscina que había en ‘Reflejos II’ iba a estar congelada. Aun así, nos mostramos muy optimistas ya que que pensamos que tendríamos la oportunidad de realizar fotografías distintas.

Comenzó el sábado y nos dejaron en el primer destino. Ansiosos, esperamos los primeros rayos de luz para empezar a disparar, pero pasaban las horas y solo habíamos visto un carbonero común, un par de arrendajos y varias perdices.

Faltaba poco tiempo para que terminara la primera sesión y vimos, a lo lejos, unos cuantos muflones que poco a poco se acercaban a nosotros. Parecía que iban a “entrar” (esto es lo que se dice cuando se acercan mucho los animales al hide), pero se quedaron a una distancia bastante prudencial, aunque no se libraron de que les hiciésemos algunas fotos.

Arrendajo Euroasiático (Garrulus glandarius)Arrendajo Euroasiático (Garrulus glandarius)MuflónMuflonesMuflonesMuflonesMuflones

Tras la comida, nos llevaron al segundo hide y esperábamos que la cosa mejorase, pero no fue así. Tímidamente nos entraron algunos capuchinos, carboneros comunes y poco más. La luz del sol iba desapareciendo poco a poco hasta que se puso justo enfrente de nosotros lo que hizo que nos costase hasta enfocar. No pudimos disfrutar como nos hubiera gustado.  

Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)Carbonero Común (Parus major)Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs)

Antes de irnos al albergue, José y Alfonso nos explicaron in situ el montaje que hay que hacer para el fototrampeo ya que querían intentar fotografiar durante la noche a una jineta. Una vez que nos habíamos recogido, los ponentes nos volvieron a dar consejos sobre este tipo de fotografía y nos mostraron algunos de sus recientes trabajos.

Durante la cena, José me preguntó cómo había ido nuestro día y, al contárselo, nos dijo que si queríamos cambiar de hide para el domingo, pues nos había tocado el de los buitres y hacía tiempo que no se habían visto por allí. Recordando una anécdota que contó él con un puma en Chile, Manolo y yo decidimos no cambiar y esperábamos que nos entraran los buitres o incluso las águilas.

Sonó la alarma del móvil. Ya era domingo y tenía la esperanza de que fuese un gran día. Luis nos llevó a nuestro pequeño hide y lo primero que pensamos fue: “Bueno, por lo menos aquí no hace mucho frío”. Estábamos impacientes de que saliera el sol ya que no era la primera vez que las águilas se habían posado antes del amanecer, complicando, mucho más aún si cabe, la toma. Primera fase completada. Ya había amanecido. Mientras esperábamos impacientemente ver algo en el horizonte, hicimos un repaso de cómo habíamos vivido este año el taller y la respuesta de Manolo y la mía fue la misma: “El año que viene repetimos”. Sí, pese a tener la sensación de que no habíamos realizado muchas fotografías; la relación con los compañeros, con los ponentes y con la organización había sido de diez, como 365 días atrás.

Eran casi las 12:00 horas cuando Manolo me dice: “¡El águila!”. Puse todo el zoom de mi objetivo y disparé.

Estábamos superlejos y apenas se veía una pequeña mancha, pero ahí tenía mi “recuerdo”. La vimos entrar en el hide de las águilas y, al poco, le perdimos la pista. Acto seguido el compañero del otro hide nos mandó un WhatsApp para informarnos de que el pequeño cebo que tenía lo había arrancado. Era nuestra única oportunidad. Pronto empezamos a imaginarnos que en otra pasada aérea podrían acercarse a nuestro hide. Por un momento, Manolo volvió a verlas, pero se fueron alejando de nuestra posición. Más de una hora desde el primer avistamiento, sobre 13:00 horas, se escuchó un ruido y pregunté: “¿qué ha sido eso?”. ¡LAS ÁGUILAS!, me contestó. De repente nos sobrevolaron por encima de nuestras cabezas a una altura bastante baja. No había vuelta atrás. En cuestión de segundos vimos que nos iban a entrar de frente y me prepararé para intentar inmortalizar su llegada.

Águila Real (Aquila chrysaetos)

No la vi entrar, por lo que era buena señal, ya que, si yo no la había visto, la tendría fotografiada en mi tarjeta de memoria. Lo primero que hice fue comprobar que estaba a foco. Y así fue. Tenía un espectacular aterrizaje de un águila real.

Unos minutos más tarde llegó la pareja, pero en esta ocasión, pese a fotografiar también su entrada, no terminó de gustarme ninguna de las imágenes. Con los nervios a flor de piel me puse manos a la obra para intentar realizar distintos planos de las dos aves más algunas urracas que se sumaron al banquete.

Águila Real (Aquila chrysaetos)Águila Real (Aquila chrysaetos)Águila Real (Aquila chrysaetos)Águila Real (Aquila chrysaetos)Águila Real (Aquila chrysaetos)Urraca (Pica pica)Águila Real (Aquila chrysaetos)Urraca (Pica pica)Águila Real (Aquila chrysaetos) y Urraca (Pica pica)

Tras apenas 25 minutos allí con nosotros, decidieron levantar el vuelo y las perdimos de vista. No nos lo podíamos creer. Seguramente se juntaron todos los astros de todas las galaxias para que pudiéramos disfrutar de este espectáculo, y más sabiendo que no había ido muy bien el fin de semana, fotográficamente hablando.

Como nos dijo José, hay veces que te tienes que arriesgar y dejar de lado hacer una cosa por otra. Eso hicimos nosotros la noche del sábado: nos ofrecieron cambiar de hide para “asegurar” que nos íbamos a llevar algunas fotos buenas, pero decidimos arriesgar y seguir con la primera opción. Esta vez no pudo salir mejor.

Antes de terminar esta entrada, me gustaría dar las gracias a la organización (Vicent y Luis), a los formadores (José y Alfonso) y a todos los asistentes (especialmente a mi compañero Manolo), por hacerme pasar un fin de semana sobresaliente. Espero veros, como muy tarde, el año que viene.

Muy pronto más y mejor.

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