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Colores de otoño: Día 4

Escrito por 23 marzo, 2020Ningún comentario

Por la mañana, como estaba el cielo nublado y no pudimos hacer ninguna foto el día anterior, Juanma y yo volvimos a bajar a la fábrica de armas. Sin darnos casi cuenta, estuvimos alrededor de dos horas.

Una vez que terminamos allí, estuvimos esperando a que el buen hombre le diera la cámara a Namor ya que había pasado toda la noche en su casa para ver si podía quitarle la humedad tras el chapuzón del día anterior. En principio parecía que la cámara respondía aunque tenía problema con uno de los diales y humedad en el visor.

De camino a nuestro siguiente destino hicimos una parada en un merendero para comer y la verdad es que pasamos un buen rato de risas. Creo que este momento fue la antesala del gran viaje y buen rollo que íbamos a tener el resto de días.

Mientras teníamos el rumbo puesto hacia el hayedo de Otzarreta, hicimos un parada en un mirador cercano a la Basílica de Nuestra Señora de Oskía para fotografiar el atardecer. Las vistas eran muy chulas ya que teníamos el río Arakil, el monte y una vía de tren que cruzaba por el medio. Al principio parecía que no podíamos acceder a la orilla del río, pero finalmente, descendiendo por un pequeño camino, pudimos acceder sin mucha dificultad. Todo pintaba muy bien, aunque al final la luz no acompañó. Por mi parte, tengo que decir que estuve muchísimo tiempo buscando un encuadre perfecto y al final se fue la luz, por lo que solo os puedo enseñar una fotografía de este lugar.

Una vez que llegamos al hayedo de Otzarreta, ya de noche, vino otro de los bajones del viaje. Sabíamos que el otoño este año se había atrasado, pero confiábamos en ver este sitio un poco mejor. Las raíces y las hojas del suelo estaban muy secas mientras que las hojas que aún le quedaban en los árboles se veían muy verdes. Es cierto que lo estábamos viendo a la luz de una linterna, pero la sensación fue bastante decepcionante. Pese a esto, Emilio y Namor pudieron hacer alguna fotografía que a continuación os dejo. Yo me dediqué simplemente a mirar y aprender.

Tras la sesión nocturna, era el momento de acostarnos y esperar que por la mañana viéramos el sitio con otros ojos.

CON LA COLABORACIÓN DE

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