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En busca de la nieve. Parte I

Escrito por 15 Febrero, 2017 3 Comentarios

Las previsiones meteorológicas hacían presagiar que el 18 de enero de 2017 sería un día especial en la ciudad de Cartagena ya que podría nevar a nivel del mar.

Me desperté poco antes de las 7:00 horas y me fui hacia Cabo de Palos aunque, nada más llegar, pensé “qué raro, el hombre del tiempo ha vuelto a fallar”. No me podía creer la buena temperatura que hacía y que no hubiera rastro de nieve alguno, ni siquiera posibilidad de lluvia. Fue terminar de poner la cámara con los filtros en el trípode y, mientras empezaba a salir el sol, empecé a divisar cómo unas nubes muy negras se acercaban rápidamente a la costa acompañadas de fuertes vientos.  

Exif: Nikon D810 – Nikkor 14-24 mm- ISO 800 – f/8 – 63 seg + ND 3.0 + Degradado 0.9

Exif: Nikon D810 – Nikkor 14-24 mm – ISO 400 – f/8 – 50 seg + ND 3.0 + Degradado 0.9

Exif: Nikon D810 – Nikkor 14-24 mm – ISO 64 – f/11 – 128 seg + ND 3.0 + Degradado 0.9

Pronto, la lluvia hacía acto de presencia y tuve que regresar al coche. Pasaban las horas y el tiempo solo empeoraba pero no había ni rastro de la nieve, solo lluvia y mucho aire. De casualidad, mientras navegaba por las redes sociales, alguien puso que en La Unión empezaban a caer los primeros copos. Sin pensármelo, arranqué el coche y me fui hasta allí. ¡Estaba empezando a nevar! Los copos no llegaban a cuajar en el asfalto, pero en los montes cercanos sí se veían unos finos mantos blancos.

Barajando la posibilidad de que en Cartagena también nevase, volví a coger el coche, pero nada de nada. Se podía apreciar cómo caían pequeños copos pero, al llegar al suelo, no llegaban a cuajar. En muy poco tiempo tuve que decidir si regresaba a La Unión o me quedaba esperando y, al final, me decanté por ir a la carretera que va de El Llano del Beal a Portmán. ¡Ahora sí que nevaba! La nieve se acumulaba en la carretera y cada vez había más curiosos fotografiando desde el arcén. Me paré bajo un árbol y, como pude, saqué la cámara e hice alguna foto.


No pude estar mucho tiempo ya que la nevada se hacía cada vez mayor y no quería pensar en la posibilidad de quedarme allí tirado. Además, el frío y el viento iban cada vez a más y no iba muy preparado.Durante el rato que estuve allí mi familia y amigos no dejaron de mandarme imágenes de Cartagena nevada pero, por mi decisión, no pude acercarme a los sitios más emblemáticos para fotografiarlos. ¡Zas, vaya error!

Eso sí, nada más comer me dirigí a la batería de San Julián, aunque tuve que quedarme a mitad de camino porque el acceso estaba peligroso.

Espero que os haya gustado este pequeño relato pero sobre todo las imágenes de nuestra ciudad nevada que quedarán para la historia. Muy pronto más y mejor.

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